Una intención estética con la Palabra

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viernes, 27 de agosto de 2010

Evaristo Ribera Chevremont (Puerto Rico)


CREACIÓN

Cuando el Señor, la mano fatigada
de modelar en barro las figuras,
quiso formarle a él, notó que el barro
era muy poco, preparó el que había
para plasmarle, y meditó un momento:

"Con el poco de barro lo haré enjuto,
pero lo apretaré con energía;
lo haré delgado, resistente, como
vara de acero".

Realizó la obra;
y después coronándola de gracia
para suplir la ausencia
de robustez, le transmitió un espíritu
de los mejores, y quedó gozoso:
a falta de la fuerza del atleta,
dotóle del poder maravilloso
de la inmortalidad: ¡Lo hizo poeta!

Evaristo Ribera Chevremont (1896-1976)
.

viernes, 30 de julio de 2010

Luis Lloréns Torres (Puerto Rico)


LA LUNA DURMIÓ CONMIGO

Esta noche la luna no quiere que yo duerma.
Esta noche la luna saltó por la ventana.
Y, novia que se quita su ropa de azahares,
toda ella desnuda, se ha metido en ml cama.

Viene de lejos, viene de detrás de las nubes,
oreada de sol y plateada de agua.
Viene que huele a besos: quizá, esta misma noche,
la enamoró el lucero galán de la mañana.

Viene que sabe a selva: tal vez, en el camino,
la curva de su cola rozó con la montaña.
Viene recién bañada: acaso, bajo el bosque,
al vadear el arroyo, se bañó en la cascada.

Viene a dormir conmigo, a que la goce y bese,
y a cantar la mentira de que a ml solo me ama.
Y como yo, al oírla, por vengarme, le digo
"mi amor es como el tuyo", ella se ha puesto pálida.

Ella se ha puesto pálida, y al besarme la boca,
me ilumina las sienes el temblor de sus lágrimas.
Ahora ya sé que ella, la que en suntuosas noches
da su cuerpo desnudo, a ml me ha dado el alma.

Luis Lloréns Torres (1876-1944)
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domingo, 4 de julio de 2010

Carmen Flores (Puerto Rico)


UN POEMA

Un poema revienta las entrañas,
corre presto a plasmarse en cualquier papel,
va guiando los dedos de un ser
que sin saberlo ha quebrado su alma,
quedando preso entre las palabras
que en laberintos presentan el mal y el bien.

En sus letras va surcando cielo y tierra.
va cruzando caminos limpios o de lodo,
arrastra la mugre que se mezcla con el oro,
ese oro que va dejando estelas
de azules unas veces y otras incoloro.

Es la vida que le dicta las lujurias,
la que lleva y trae naves negras,
la que agua limpia convierte en agua turbia,
y a veces los cristales de la lluvia
los convierte en torrentes de quimeras.

Un poema va diciendo lo que adentro
lleva un corazón maltrecho,
tambien expresa la ilusión
de alguien que muy confiado exigió
amar y ser amado sin tormentos.

Un poema, revive a un moribundo,
desentierra amores del pasado,
recorre los rincones de este mundo,
para cantar en cada verso suyo,
cuánto ama o cuánto sufre, el poeta designado...

© Carmen Flores (De "Despojos del alma", 1992)
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lunes, 21 de junio de 2010

Julia de Burgos (Puerto Rico)


POEMA PARA MI MUERTE

Ante un anhelo

Morir conmigo misma, abandonada y sola,
en la más densa roca de una isla desierta.
En el instante, un ansia suprema de claveles,
y en el paisaje, un trágico horizonte de piedra.

Mis ojos todos llenos de sepulcros de astro,
y mi pasión, tendida, agotada, dispersa.
Mis dedos como niños, viendo perder la nube
y mi razón poblada de sábanas inmensas.

Mis pálidos afectos retornando al silencio
-¡hasta el amor, hermano derretido en mi senda! --
Mi nombre destorciéndose, amarillo en las ramas,
y mis manos, crispándose para darme a las yerbas.

Incorporarme el último, el integral minuto,
y ofrecerme a los campos con limpieza de estrella.
Doblar luego la hoja de mi carne sencilla
y bajar, sin sonrisa ni testigo, a la inercia.

Que nadie me profane la muerte con sollozos,
ni me arropen por siempre con inocente tierra;
que en el libre momento me dejen libremente
disponer de la única libertad del planeta.

¡Con qué fiera alegría comenzarán mis huesos
a buscar ventanitas por la carne morena
y yo, dándome, dándome, feroz y libremente
a la intemperie y sola rompiéndome cadenas !

¿ Quién podrá detenerme con ensueños inútiles
cuando mi alma comience a cumplir su tarea,
haciendo de mis sueños un amasijo fértil
para el frágil gusano que tocará a mi puerta ?

Cada vez más pequeña mi pequeñez rendida,
cada instante más grande y más simple la entrega;
mi pecho quizás ruede a iniciar un capullo,
acaso irán mis labios a nutrir azucenas.

¿ Cómo habré de llamarme cuando sólo me quede
recordarme, en la roca de una isla desierta ?
Un clavel interpuesto entre el viento y mi sombra,
hijo mío y de la muerte, me llamará poeta.

© Julia de Burgos (1914-1953)
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